RELIGION Y ZONAS CEREBRALES

Mucho se ha avanzado desde que el anatomista Franz Gall, a principios del siglo XIX, manifestara que había encontrado el órgano de dios en el cuerpo, lo que le valió la condena eterna de ciertos grupos religiosos. Ahora, varios investigadores prestigiosos han descubierto que ciertas redes neuronales están detrás de la tendencia humana de creer en un dios superior.

Hace algunos años, el biólogo estadounidense Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan en las personas que poseen fe religiosa, estas zonas son las mismas que la mayoría de los humanos emplean para tratar de comprender los sentimientos y emociones.

El cerebro del creyente

Ahora bien, ¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación plena?
Esto sucede debido a que el cerebro está organizado para que creamos en un ser superior.

Según se descubrió; la creencia en un ser superior está “profundamente anclada en el cerebro humano“, que está “programado de antemano para la experiencia religiosa.

El informe fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), bajo el título “Cognitive and neural foundations of religious belief” (“Fundamentos cognitivos y neurológicos de la creencia religiosa”) y realizado por los investigadores Dimitrios Kapogiannisa, Aron K. Barbeya, Michael Sua, Giovanna Zambonia, Frank Kruegera y Jordan Grafmana. Este informe sitúa el área religiosa del cerebro en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indica, que la mayoría de las personas "entienden" a un supuesto dios superior, utilizando los mismos mecanismos emocionales con los cuales tratan de comprender a sus congéneres. Además se comprobó que las creencias religiosas se transmiten genéticamente de manera transgeneracional (http://cienciasenergeticas.blogspot.com.ar/search?q=epigenetica), de esta forma entran en la memoria colectiva perpetuándose de manera parasitaria.

Según el profesor Jordan Grafman, del Instituto Nacional de Trastornos Neurológicos y Accidentes Cerebrovasculares de Bethesda, “la fe y el comportamiento religioso son rasgos de la vida humana que se encuentran en todas las culturas y que no tienen equivalente en el reino animal“.

"Nuestros resultados demuestran que los constituyentes específicos de las creencias religiosas están relacionados con circuitos conocidos del cerebro", expresó Grafman, y agregó: "Nuestros resultados son únicos en la demostración de que los componentes específicos de la creencias religiosas son mediados por redes neuronales bien conocidas del cerebro humano".

La preguntas que surgen son: ¿Quién o quienes diseñaron nuestros cerebros para que funcionen de esta forma? y ¿Cuál era su objetivo?...