SURCO PARACINGULADO ENTRE REALIDAD Y "REALIDAD"



Especialistas en neurociencia descubren un pliegue cerebral (Surco Paracingulado) con el que algunos distinguimos la diferencia entre realidad irreal y real imaginación.

¿Se relaciona el  surco paracingulado con la  pineal?
Según un reciente estudio en el que participaron neurocientíficos de la Universidad de Cambridge y de la Universidad de Melbourne, la capacidad cerebral y más específicamente el saber separar y distinguir entre lo "real" y lo ficticio reside en un pliegue de la parte frontal del cerebro, 
"pliegue que algunas personas poseen y otras no".

Esto nos conduce a importantes preguntas como: 
¿Hay personas que poseen espíritu y otras que no?, ¿El poseer espíritu está "marcado" en el cerebro?, ¿Se relaciona el surco paracingulado con la glándula pineal?, ¿Demuestra este surco de alguna misteriosa manera la mítica relación entre espíritu, cuerpo y alma?.

Los especialistas exploraban la parte frontal del cerebro, de la que ya se sabía, tiene gran responsabilidad en registrar los hechos que conocemos como "reales"; A través de esta exploración es que se encontraron con el surco paracingulado, fue ahí que se sorprendieron del resultado arrojado por las 53 resonancias magnéticas realizadas, ya que en ellas era notoria  la gran variación del pliegue entre las distintas personas examinadas; algunos de los voluntarios tienen el surco paracingulado bien desarrollado en ambos hemisferios cerebrales, mientras que otros lo tienen solo en uno de los hemisferios y lo más sorprendente fue encontrar que muchos directamente carecen de dicho surco.
¿Radicará ahí la supuesta mítica diferencia entre tres distintos grupos de humanos? (Humanos con Espíritu y Alma. Humanos solamente poseedores de Alma. Y humanos vacios -solo cuerpo-)
Algunas referencias religiosas al respecto: 
San Pablo habla del alma en términos perturbadores. Las citas que indican su creencia en tres elementos (espíritu, alma y solamente cuerpo) son las siguientes: (1 Cor. 14:14-15, Tito 1:15, Ef. 4:23, Heb. 8:10, 1 Tes. 5:23, Heb. 4:12, 1 Cor. 15:45, 2 Tes. 2:2.
Otra cita claramente afirmativa de esta visión tripartita del ser humano: “Que Él, el Dios de la paz, os santifique plenamente, y que todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo se conserve sin mancha…” (1 Tes. 5:23)
La teología católica hace extravagantes interpretaciones de estas citas y niega la existencia de la misma afirmación en otras de estas. La razón de este rechazo reside en la necesidad eclesiástica de inculcar la creencia de la inmortalidad del alma. Si existe un espíritu que goce de inmortalidad, esto puede causar confusión en la fe de los creyentes a los que solo se les "enseña" dos componenetes (cuerpo y alma).

En la imágen izquierda (flecha), podemos apreciar el Surco Paracingulado

Con este hallazgo los investigadores realizaron el siguiente experimento: los participantes leyeron parejas de palabras generalmente conocidas (por ejemplo, “Jekyll y Hyde”), algunas de las cuales estaban incompletas (“Jekyll y ¿?”); si este era el caso, se les pidió que imaginaran la palabra que podría completar el par. Al final otra persona o el participante mismo repetía las palabras en voz alta.

La siguiente etapa consistió en probar la memoria de los participantes y su capacidad para distinguir entre realidad e imaginación mediante dos preguntas: la primera, si habían visto las dos palabras de la pareja o solo una; la segunda pregunta, si podían decir quién había leído en voz alta las palabras (si había sido el encargado del experimento o el participante). Descubrieron entonces que quienes no tienen desarrollado el surco paracingulado (plisado cerebral) al frente del cerebro, no pueden responder las preguntas con claridad ya que confunden sus recuerdos y son incapaces de decir si algo había sido real o solo lo habían imaginado; Lo interesante y llamativo de este asunto es que justamente estas personas contestaron con suficiencia y pedantería, muy seguros de si mismos.