PENSAMIENTOS y EPIGENÉTICA

CÓMO LOS PENSAMIENTOS SE CONVIERTEN EN LA QUÍMICA QUE DETERMINA LO QUE VIVIMOS
Los pensamientos se convierten en sustancias químicas que modulan nuestro comportamiento y determinan nuestra salud.
Bruce Lipton es un biólogo que ha desarrollado lo que llama "la biología de las creencias", con la que busca explicar cómo el pensamiento puede afectar al cuerpo incluso al nivel de expresión de genes (su campo es la epigenética)

Aunque Bruce Lipton es criticado por la comunidad científica establecida, su razonamiento merece considerarse a la luz justamente de lo que se ha descubierto mediante la epigenética (donde, por ejemplo, el trauma psicológico se manifiesta posteriormente como enfermedad física) o la investigación sobre el placebo (donde el placebo se ha mostrado efectivo incluso cuando se sabe que es placebo)

«En sus conferencias, Lipton explicó cómo los "pensamientos se convierten en química" y ésta modula nuestro comportamiento, hasta el punto de determinar nuestra salud.»

"Si crees que hay una amenaza, signos de eso crearán una respuesta de protección", dice Lipton, esto es, señales de estrés, neurotransmisores como la adrenalina, "pero qué pasa cuando no es real: al creer que estamos en un ambiente amenazante, manifestamos estrés aunque el ambiente en el que vivamos no tenga una amenaza real".

"Sean correctos o equivocados, lo cierto es que tus pensamientos están cambiando tu biología". Lipton cita el Dhammapada, donde se recogen las palabras de Buda: "Somos lo que pensamos", y dice que esto es comparable con lo que ha descubierto la epigenética: "lo que estás pensando se traduce en química que determina lo que serás".


Lipton explica que la forma en que esto ocurre se traduce en una fórmula básica: Señal + proteína = comportamiento.

Y enfatiza que los genes (proteínas) causan alrededor del 1% de las enfermedades; mientras que las señales causan más del 90%.

1. Las señales inciden a través de traumas que afectan el flujo de información, lo que lleva a un funcionamiento erróneo.

2. Las toxinas también distorsionan las señales, lo que altera la comunicación y el funcionamiento.

3. La influencia de los pensamientos: un problema de salud causado por el pensamiento no significa un problema físico inicial, sino un problema de señal que posteriormente afecta al cuerpo.


Por estas cosas es que una enfermedad, en cierta forma, no es más que un problema de comunicación interna provocado, en ocasiones, por una respuesta errónea hacia el medio ambiente. De aquí que sea tan importante practicar ciertas técnicas meditativas o contemplativas para no enviar señales distorsionadas.


Haciendo otra comparación con el budismo... notaremos que el término "samskaras" (que según el budismo es el segundo eslabón -después de la ignorancia- generador del cuerpo y el mundo que nos contiene) puede considerarse como un factor meramente epigenético.
Tradicionalmente se traduce este término como inclinaciones o tendencias mentales, pero el erudito en sánscrito y tibetano Herbert Günther lo traduce como "constructor de realidad"; una primera línea de impresiones que construyen el mundo ilusorio en el que "vivimos".